EL PAPEL DE LOS LÁCTEOS DURANTE LOS PRIMEROS 1000 DÍAS

EL PAPEL DE LOS LÁCTEOS DURANTE LOS PRIMEROS 1000 DÍAS

La ventana temporal crítica para un crecimiento infantil y un desarrollo cognitivo adequados se encuentra entre la concepción y los 24 meses de edad. El crecimiento y desarrollo de un individuo viene determinado desde su etapa embrionaria debido, por una parte, a su genética y, por otro lado, a los factores ambientales con los que interactúa. De hecho los riesgos para la salud infantil y adulta suelen programarse durante esas etapas fetal y neonatal, pudiendo afectar al desarrollo posterior de enfermedades no transisibles asociadas, como la obesidad. Por lo tanto, una óptima nutrición durante esos llamados primeros “1000 días” es clave para la salud a largo plazo de la vida del individuo. Las etapas del embarazo, lactancia y niñez conllevan requisitos nutricionales específicos que marcarán el crecimiento y desarrollo del organismo.

El retraso en el crecimiento durante la niñez es reflejo directo del impacto combinado de una malnutrición materna, una inadequada nutrición infantil, enfermedades e infecciones varias. Todo esto acarrea un pobre crecimiento y desarrollo cerebral. Una nutrición adecuada que apoye e impulse un crecimiento apropiado durante esta etapa de la vida es crítica y puede tener consecuencias a largo plazo tanto en la salud como en la conducta de los individuos durante la vida.

Estos son algunos hecho ciertos:

  • La desnutrición durante el embarazo afecta al crecimiento fetal y es un factor determinante durante los dos primeros años de vida para el desarrollo físico y el consiguiente riesgo de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares en la edad adulta.
  • Un crecimiento inadequado antes de los 2 años de edad está directamente relacionado con alteraciones durante el desarrollo cerebral.
  • El restraso del crecimiento está, de hecho, reconocido como indicador crítico de la desnutrición y sus efectos no pueden ser revertidos después de cierta edad.

Los productos lácteos, como fuente de macro y micronutrientes, juegan un papel importante en la nutrición saludable del individuo y en su desarrollo a través de la vida, especialmente durante la infancia. La leche de vaca provee energía y proteínas de alta calidad; y se considera una fuente excelente de aminoácidos esenciales. Su fracción protéica contiene péptidos y otros factores bioactivos que pueden tener efectos específicos en el crecimiento y la recuperación de la desnutrición. Los lácteos pueden contribuir significantemente al requerimiento de ingestas de nutrientes esenciales como el calcio, el magnesio, el selenio, la riboflavina, la vitamina B12 y el ácido pantotéico. La leche puede considerarse también una importante fuente de zinc para niños con riesgo de deficiencias en micronutrientes.

Existen evidencias científicas que sugieren que la incorporación de lácteos a las dietas de mujeres embarazadas malnutridas es beneficioso para el desarrollo infantil y la salud general. La composición de la leche materna puede verse influenciada tanto por la dieta como por el estado nutricional de la mujer. Entre los nutrientes que pueden verse afectados, caben destacar las vitaminas de la familia B, las vitaminas A y D, el selenio o el iodo. Es por esto que es muy importante que la dieta de las mujeres embarazadas durante la lactancia sea óptima para asegurar que la ingesta nutricional del infante no se ponga en riesgo. De hecho la lactancia materna es la mejor fuente de nutrición para un ser humano hasta los 6 meses y continúa siendo una fuente esencial de energía y ácidos grasos esenciales y otros nutrientes en la dieta infantil. La leche y los derivados lácteos tienen el potencial de mejorar la nutrición y el sustento de millones de personas en riesgo de pobreza en el mundo. Estos alimentos pueden tener un importante papel en la nutrición humana tanto en países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo, especialmente en aquellos países donde abundan las dietas que presentan deficiencias en su diversidad. De esta manera, pueden añadir la necesaria diversidad a las dietas basadas en vegetales, contribuyendo al crecimiento infantil.

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