MARCAS DE CALIDAD DE LOS PRODUCTOS AGROALIMENTARIOS EUROPEOS

MARCAS DE CALIDAD DE LOS PRODUCTOS AGROALIMENTARIOS EUROPEOS

Según datos de la propia Comisión Europea, los productos agroalimentarios y las bebidas cuyas denominaciones estén protegidas por la Unión Europea (UE) mediante regímenes de calidad de “Indicaciones Geográficas” (IG), representan un volumen de ventas de más de 74,000 millones de euros. Además, se estima que el valor de venta de los productos con denominación protegida es el doble que el de productos similares sin certificación.

El sistema de IG juega un papel importante no solo en la recuperación de una larga y diversa
cantidad de productos agrícolas y alimenticios europeos tradicionales, sino también en la prevención de su desaparición a través de su desarrollo económico y social. De hecho, sin esta política de calidad europea muchos de esos productos se habrían perdido o, al menos, no serían comercializados fuera de sus límites regionales o nacionales.

Los regímenes de calidad de la UE tienen como objetivo proteger los nombres de los productos
específicos bajo denominaciones para promover sus características únicas, vinculadas a su origen geográfico y al buen saber hacer tradicional de una región. De hecho, solamente se conceden nombres de productos con una IG si éstos muestran un vínculo específico con su lugar de elaboración. El reconocimiento de la IG ofrece confianza a los consumidores, permitiéndoles distinguir los productos de calidad al tiempo que ayudan a sus elaboradores a comercializar mejor sus productos.

Estas denominaciones de productos protegidos forman parte del sistema de derechos de
propiedad intelectual e industrial de la UE, que los protege contra la imitación y la usurpación. Los productos agroalimentarios y los vinos están cubiertos por Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) e Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP), mientras que las bebidas espirituosas los están
por Indicaciones Geográficas (IG). Además, también existe la protección a las Especialidades Tradicionales Garantizadas (ETG), que destacan los aspectos tradicionales de un determinado producto, como su elaboración o composición, sin la necesidad de estar vinculadas a una zona geográfica específica.

Las denominaciones DOP, IGP e IG garantizan a los consumidores que los productos cubiertos por
ellas se elaboran en la región de origen específica, utilizando el saber hacer y las técnicas acumuladas a lo largo del tiempo en una región determinada. La principal diferencia entre las DOP y las IGP radica en el porcentaje de la materia prima que procede de la zona o en las fases del proceso de producción que deben realizarse en la región específica de la que se trate.

  • Los nombres de productos
    registrados como DOP presentan los vínculos más fuertes con el lugar geográfico
    en el que se producen. Todas las etapas del proceso de su producción,
    transformación y preparación deben tener lugar en la región específica.
  • La IGP pone de relieve la relación
    existente entre la región geográfica específica y el nombre del producto cuando
    su calidad, reputación u otras características específicas son atribuibles
    fundamentalmente a su origen geográfico. Para la mayoría de los productos, al
    menos una de las fases de producción, transformación o elaboración debe tener
    lugar en esa región geográfica específica.

La industria láctea europea cuenta con más de 300 quesos y derivados lácteos registrados bajo estos esquemas de calidad, lo que le confiere un rico patrimonio cultural y económico. España, por su parte, cuenta con 31 productos lácteos bajo marcas DOP e IGP correspondientes a quesos y mantequillas de gran calidad.

Imagen cedida por DOP Queso Casín

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